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El imperativo de la aspiración de ascenso: Construir una nueva pista de despegue para la economía (Parte 1)La inversión y el desafío del capital para un crecimiento acelerado

VNA 27/07/2026 11:20

Vietnam inaugura una era de desarrollo donde la captación estratégica y el empleo eficaz de los recursos financieros será la clave definitiva para sostener un ambicioso crecimiento económico de dos dígitos en los próximos cinco años.

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Vietnam debe eliminar los cuellos de botella para que el capital fluya hacia las actividades productivas y empresariales, con el fin de alcanzar un crecimiento de dos dígitos en el período 2026-2030. (Foto: Vietnam+)

Bajo las directrices establecidas en el segundo Pleno del XIV Comité Central del Partido Comunista, con la premisa de aprovechar al máximo la “era de ascenso” para convertir a Vietnam en un país desarrollado con altos ingresos antes de 2045, se ha adoptado un giro estratégico radical: superada la fase de estabilidad o recuperación, esta nueva etapa exige un salto que catapulte la expansión económica durante el quinquenio 2026-2030.

Para materializar el objetivo de crecimiento económico anual de al menos 10%, Vietnam necesitará movilizar recursos financieros de una magnitud sin precedentes. Según estimaciones del Ministerio de Finanzas y de los organismos encargados de la planificación, la inversión total del país durante el período 2026-2030 deberá alcanzar 38,5 billones de dongs (aproximadamente 1,52 billones de dólares), duplicando las cifras del lustro anterior. Esto implica elevar la tasa de inversión sobre el PIB del actual 33% a, por lo menos, el 40% en los próximos años, un desafío de gran envergadura para el sistema financiero nacional que exigirá la movilización coordinada de los recursos.

La Conclusión 18-KL/TW del Comité Central del Partido Comunista de Vietnam redefine la hoja de ruta a seguir: el crecimiento ya no puede depender de un mayor volumen de inversión, sino también de la utilización más eficiente y de mayor calidad de los recursos. Bajo esta premisa, la meta política es reducir a corto plazo el coeficiente ICOR —el indicador que mide el rendimiento del capital— desde su promedio actual de 6,3 a un rango de entre 4,5 y 4,8. El verdadero desafío para el país ya no pasa solo por recaudar fondos astronómicos, sino por garantizar que cada dong (moneda nacional) invertido multiplique el valor agregado y dispare la productividad.

Esta visión fue ratificada por el secretario general del Partido y presidente de la República, To Lam, durante la reunión efectuada el 20 de mayo de 2026 con la Comisión de Políticas y Estrategias del Comité Central y otros organismos competentes para evaluar los recursos destinados al desarrollo nacional y definir un nuevo modelo de crecimiento. Entonces, el mandatario advirtió que Vietnam no puede seguir el mismo camino ni depender de los motores tradicionales si aspira a alcanzar nuevos hitos de desarrollo. Para consolidar este salto, urgió a priorizar el gasto público y las inversiones en sectores como la ciencia y la tecnología, la innovación y la transformación digital en aras de convertirlos en las nuevas palancas del crecimiento.

No obstante, la realidad sigue mostrando desafíos. Aunque el plan de inversión pública para 2026 supera el billón de dongs (unos 38 mil millones de dólares), a mediados de abril la tasa de desembolso apenas rozaba el 12,6%. El laberinto burocrático, las limitaciones derivadas de la gestión de tierras y contratación pública, sumadas a la excesiva cautela de los funcionarios encargados, continúan estrangulando el flujo de recursos hacia el mercado productivo. Esta situación subraya la urgencia de reconfigurar el modelo de gobernanza, pasando de uno centrado en la gestión administrativa a otro orientado a facilitar y promover el desarrollo.

De no eliminarse estos obstáculos regulatorios y restablecerse la confianza del mercado, los grandes proyectos estratégicos del país, como el ferrocarril de alta velocidad Norte-Sur, la energía nuclear o la industria de los semiconductores, podrían carecer de los recursos financieros necesarios para su ejecución y éxito.

La serie de reportajes "El imperativo de la aspiración de ascenso: Construir una nueva pista de despegue para la economía" analizará a fondo la dinámica la estructura de los flujos de capital, identificará los principales cuellos de botella que limitan la movilización de recursos y examinará las soluciones integrales impulsadas por el Estado para crear un entorno favorable, configurar nuevos espacios de desarrollo y activar todo el potencial de Vietnam, con el fin de alcanzar un crecimiento de dos dígitos y e impulsar el despegue definitivo de la nación.

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La economía vietnamita se encuentra a las puertas de una nueva era de ascenso, considerada decisiva para materializar el objetivo de convertirse en un país desarrollado y de altos ingresos en 2045. (Foto: PV/Vietnam+)

Parte 1: "Salvavidas" para la inversión

Resolver el problema del capital para alcanzar objetivos de crecimiento revolucionarios

Paradoja de abundancia de capital, pero escasez de crédito para las empresas

En ese sentido, el crédito bancario continúa siendo la principal fuente de financiamiento de la economía vietnamita y representa más del 50% de la inversión total. Sin embargo, persiste una paradoja: aunque el sistema bancario dispone de amplia liquidez, los recursos financieros aún no llegan de manera efectiva a la áreas productivas, donde más se necesitan.

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En los primeros meses de 2026, el saldo crediticio del sistema bancario alcanzó cerca de 19 billones de dongs (unos 723 mil millones de dólares), un aumento del 1,5% respecto al cierre de 2025. (Foto: Vietnam+)

El crédito bancario ha sido durante mucho tiempo la principal fuente de capital para la economía, representando más del 50% de la inversión social total.

Según Nguyen Quoc Viet, subdirector del Instituto de Investigación Económica y de Políticas (VEPR), aunque el sistema financiero mantiene suficiente liquidez, el tejido empresarial no logra acceder al crédito debido al desgaste financiero provocado por las tensiones geopolíticas y los recientes desastres naturales. El modelo de crecimiento basado principalmente en la inversión tradicional ha llegado a un punto de agotamiento, advierte.

Asimismo, destacó que el coeficiente ICOR (Incremental Capital Output Ratio - Relación incremental capital-producto) del sector público continúa siendo elevado, lo que evidencia una eficiencia todavía limitada en el uso del capital, por lo cual consideró necesario reorientar los flujos financieros hacia sectores con alto valor agregado.

En sintonía con este diagnóstico, el primer ministro Le Minh Hung subrayó, durante una reunión de trabajo con el Banco Estatal de Vietnam el 29 de abril de 2026, la necesidad de limitar al máximo la acumulación especulativa de activos que no generan valor agregado. Señaló que los recursos financieros solo se canalizarán con verdadera eficiencia hacia las actividades de producción y negocios cuando la economía mantenga una base macroeconómica sólida, un marco jurídico transparente y un entorno que inspire confianza a ciudadanos y empresas. El mensaje del jefe de Gobierno al respecto fue claro: reorientar los flujos de capital desde los canales especulativos hacia inversiones que impulsen el desarrollo.

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El proyecto de la autopista Quang Ngai-Hoai Nhon tendrá una longitud de 88 kilómetros. (Foto: Vietnam+)

Más allá del financiamiento bancario, la inversión pública tiene la misión de actuar como el capital catalizador indispensable para dinamizar la economía. Con este propósito, el presupuesto de inversión para 2026 supera el billón de dongs (más de 38 mil millones de dólares), consolidándose como una cifra récord sin precedentes destinada a acelerar el desarrollo de infraestructuras estratégicas.

No obstante, la ejecución de estos recursos continúa siendo un desafío. Hasta mediados de abril de 2026, el desembolso de la inversión pública apenas alcanzaba el 12,6% del plan aprobado por el Primer Ministro. Decenas de ministerios, organismos y administraciones locales registraban tasas de ejecución inferiores al promedio nacional e incluso algunas entidades aún no habían desembolsado ningún recurso.

Además, la lenta ejecución de la inversión pública no solo reduce la eficiencia en el uso de los recursos financieros, sino que también frena el crecimiento de sectores vinculados, como la siderurgia, la producción de cemento y los servicios logísticos.

En este sentido, Le Anh Son, director general de la Corporación Marítima de Vietnam (VIMC), advirtió que si los proyectos de infraestructura portuaria y de transporte no avanzan conforme al cronograma previsto, los costos logísticos del país seguirán siendo elevados, reduciendo la competitividad de los productos vietnamitas en los mercados internacionales. A su juicio, acelerar el desembolso de la inversión pública no significa únicamente ejecutar recursos presupuestarios, sino también abrir nuevos espacios para el desarrollo económico del país.

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El lento desembolso de la inversión pública no solo desperdicia recursos financieros, sino que también frena el crecimiento de sectores conexos como el acero, el cemento y los servicios logísticos. (Foto: Vietnam+)

Exigencia de un modelo de crecimiento más sostenible

Para alcanzar un crecimiento de dos dígitos, Vietnam no puede seguir apoyándose en el modelo tradicional basado en mano de obra de bajo costo y la explotación de recursos naturales, que ha llegado a sus límites.

El economista Nguyen Minh Phong señaló que la movilización de capital en los próximos años será más compleja. El país deberá combinar de manera eficiente los recursos del Estado, el sector privado y la inversión extranjera directa (IED), garantizando al mismo tiempo un equilibrio entre el crecimiento extensivo y el intensivo. En su opinión, los flujos de capital deben orientarse prioritariamente hacia las tecnologías estratégicas, la transformación digital y la transición verde.

Durante los últimos tres años, el sector de la economía digital ha registrado un crecimiento anual cercano al 20%, lo que refleja el amplio potencial de los nuevos modelos económicos. El desafío consiste ahora en canalizar el crédito y la inversión hacia empresas líderes, como Viettel, FPT, PVN y TH Group, capaces de encabezar las cadenas de valor e impulsar la innovación tecnológica y la aplicación de la ciencia.

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Las inversiones deben orientarse hacia las tecnologías estratégicas, la transformación digital y la transición verde. (Foto: Vietnam+)

El crecimiento de dos dígitos representa un desafío sin precedentes, pero también una oportunidad histórica para transformar el país.

En el proceso de transformación del modelo de crecimiento, industrias básicas como la siderurgia también enfrentan crecientes exigencias respecto a la calidad de las fuentes de financiación para avanzar hacia la transición verde. Tran Minh Xuan, subdirector general de la Corporación Siderúrgica de Vietnam (Vinasteel), explicó que, debido a las elevadas inversiones iniciales y a un período de recuperación de capital de entre siete y diez años, el sector no puede depender únicamente del financiamiento a corto plazo. En este contexto, el crecimiento cualitativo está estrechamente ligado a la inversión en tecnologías avanzadas, como los hornos de arco eléctrico, que permiten reducir el consumo energético y las emisiones.

El directivo destacó asimismo que el acceso al crédito verde y a las finanzas sostenibles ha dejado de ser un requisito meramente formal para convertirse en un elemento estratégico para las empresas. Un proyecto siderúrgico sostenible no solo optimiza los costos operativos, sino que también constituye un requisito esencial para acceder a los mercados internacionales.

Para Tran Minh Xuan, facilitar el acceso a capital con un enfoque a largo plazo para proyectos que cumplan elevados estándares ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) contribuirá a consolidar una industria más autónoma y resiliente, capaz de sustentar grandes proyectos nacionales de infraestructura y de respaldar un crecimiento sostenible.
Alcanzar un crecimiento de dos dígitos representa un desafío sin precedentes, pero también una oportunidad para transformar la economía vietnamita. Para ello, es indispensable desbloquear no solo las fuentes de financiación, sino también el marco institucional y la confianza del mercado. Solo con la eliminación de los obstáculos regulatorios y la puesta en marcha de mecanismos piloto (sandbox) el capital podrá fluir de manera efectiva, impulsando a la economía vietnamita hacia una nueva era de ascenso./.

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Desbloquear las fuentes de financiación requiere, ante todo, eliminar las barreras institucionales y fortalecer la confianza del mercado. (Foto: Vietnam+)

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El imperativo de la aspiración de ascenso: Construir una nueva pista de despegue para la economía (Parte 1) La inversión y el desafío del capital para un crecimiento acelerado