




A lo largo de la historia revolucionaria de Vietnam, la juventud ha desempeñado siempre un papel de vanguardia, asumiendo nuevas tareas y respondiendo a los desafíos más difíciles del país. Desde los movimientos patrióticos en los años de lucha por la independencia hasta iniciativas actuales como “Juventud emprendedora” y “Juventud creativa”, su espíritu pionero ha sido una fuente constante de impulso para el desarrollo nacional.
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Con la llegada de la era digital, ese espíritu de vanguardia se proyecta hacia un nuevo “frente”: la transformación digital. Este proceso no se limita a la aplicación de tecnologías de la información en la gestión, la producción o la vida cotidiana, sino que implica una transformación integral de los modos de funcionamiento de la sociedad basada en las tecnologías digitales. Ello exige recursos humanos con conocimientos, capacidad de adaptación y apertura al cambio tecnológico, cualidades en las que destaca especialmente la juventud.
En los últimos años, múltiples directrices y políticas del Partido y del Estado han subrayado el papel de los jóvenes en este proceso. El desarrollo de recursos humanos digitales, la construcción de una sociedad digital y el impulso a la innovación están estrechamente vinculados a la promoción del protagonismo juvenil. Asimismo, los programas de la organización juvenil han identificado la transformación digital como una prioridad, con el objetivo de formar una generación de “jóvenes digitales”, dotados de competencias tecnológicas, pensamiento creativo y responsabilidad en el entorno digital.
El espíritu pionero de la juventud se refleja claramente en numerosas actividades a nivel local. En los últimos años, equipos de jóvenes voluntarios en distintas regiones del país han apoyado directamente a la población en el acceso a servicios digitales y en su adaptación al entorno tecnológico.

Una de las iniciativas más representativas es la creación de los “Grupos comunitarios de tecnología digital”, un modelo implementado en zonas residenciales con el fin de movilizar recursos humanos comunitarios para asistir a la población en el uso de plataformas, servicios y herramientas digitales. Este modelo contribuye a la formación de “ciudadanos digitales”, impulsando la transformación digital desde el nivel local hasta los hogares.
En estos grupos, los miembros de la organización juvenil desempeñan un papel central, orientando a la población en la instalación y uso de aplicaciones esenciales como la identificación electrónica, los servicios públicos en línea y las plataformas de comercio electrónico.
Este modelo se ha extendido ampliamente por provincias y ciudades de todo el país. En muchas localidades, la juventud también participa en la digitalización de productos agrícolas y especialidades locales para su incorporación a plataformas de comercio electrónico. Gracias a este apoyo, numerosos hogares agrícolas y pequeños productores han logrado ampliar su acceso al mercado y aumentar el valor de sus productos.

Paralelamente, la juventud muestra un papel dinámico en el ámbito del emprendimiento y la innovación tecnológica, con proyectos que aplican soluciones digitales a problemas sociales, desde el comercio electrónico hasta la educación, la agricultura y la gestión de servicios.



Asimismo, las organizaciones juveniles han incorporado activamente las tecnologías digitales en su gestión interna, mediante la digitalización de datos de miembros, la organización de actividades en línea y el desarrollo de campañas de comunicación digital, lo que ha permitido modernizar su funcionamiento y acercarse mejor a los jóvenes.
La transformación digital es un proceso de largo plazo que requiere la participación de toda la sociedad. En este contexto, la juventud no solo actúa como beneficiaria, sino también como agente activo, creativo y motor del cambio.




Para fortalecer su papel pionero, resulta esencial mejorar las competencias digitales de las nuevas generaciones. Al mismo tiempo, la creación de un entorno favorable para la innovación es clave. Los programas de apoyo al emprendimiento, los concursos de ideas tecnológicas y los proyectos de investigación aplicada con participación juvenil contribuyen a fomentar su creatividad y su compromiso con el desarrollo nacional.
Las organizaciones juveniles, como espacios de formación y crecimiento, deben seguir renovando sus métodos de trabajo, vinculando sus actividades con las tareas de transformación digital del país. La promoción de modelos de voluntariado digital, programas de capacitación tecnológica y proyectos vinculados a la digitalización permitirá ampliar la participación juvenil en el proceso de desarrollo.
Cada etapa histórica plantea nuevas responsabilidades para la juventud. En la actualidad, la transformación digital es uno de los ámbitos donde más claramente se expresa su espíritu pionero. Con conocimiento, dinamismo y aspiración de innovación, la juventud vietnamita contribuye a difundir las competencias digitales, promover la innovación y generar un nuevo impulso para la construcción de un gobierno, una economía y una sociedad digitales./.
