Tres Programas de Objetivos Nacionales: motor del desarrollo sostenible en zonas rurales y montañosas
LongForm - Ngày đăng : 16:57, 15/01/2026
Tres Programas de Objetivos Nacionales: motor del desarrollo sostenible en zonas rurales y montañosas




La Resolución Nº 257/2025/QH15, aprobada el 11 de diciembre de 2025 por la Asamblea Nacional de Vietnam, autoriza la política de inversión de los Programas de Objetivos Nacionales destinados a la construcción de la nueva ruralidad, la reducción sostenible de la pobreza y el desarrollo socioeconómico de las zonas habitadas por minorías étnicas y regiones montañosas durante el período 2026-2035. La medida reafirma el firme compromiso de la Asamblea Nacional y del Gobierno con la implementación de las directrices del Partido y del Estado, orientadas a mejorar de manera integral la calidad de vida de la población, especialmente en las áreas más desfavorecidas.
Un marco jurídico unificado para una acción coherente
La Resolución representa un paso decisivo en la institucionalización de las principales orientaciones estratégicas del Partido, la Asamblea Nacional y el Gobierno. Entre ellas destacan la construcción de una nueva ruralidad moderna, próspera, sostenible y con identidad cultural, vinculada a los procesos de urbanización y a la adaptación al cambio climático; el desarrollo integral de las zonas de minorías étnicas y montañosas; así como la implementación de una reducción de la pobreza multidimensional, inclusiva y sostenible, con prioridad en las regiones de mayores dificultades.
La ejecución de los tres Programas de Objetivos Nacionales -el desarrollo socioeconómico de las zonas de minorías étnicas y montañosas, la construcción de la nueva ruralidad y la reducción sostenible de la pobreza, asociados al impulso de la industria, los servicios y los oficios rurales- figura entre las tareas centrales del proyecto de Programa de Acción del Comité Central del Partido para materializar la Resolución del XIV Congreso Nacional.



Con la aprobación de la Resolución Nº 257, se establece por primera vez un marco jurídico unificado a nivel parlamentario que permite integrar los tres programas, superar la fragmentación y la superposición de objetivos, políticas y recursos, y orientar la inversión pública hacia un enfoque de largo plazo, concentrado, eficiente y sostenible.
Entre 2021 y 2025, la implementación simultánea y coordinada de estos programas generó cambios profundos en las zonas rurales y en las regiones más vulnerables del país. Además de contribuir de manera significativa a la reestructuración de la economía hacia un crecimiento rápido y sostenible, las iniciativas transformaron visiblemente el paisaje rural y mejoraron de forma sustancial las condiciones de vida materiales y espirituales de decenas de millones de personas.
Avances en la reducción de la pobreza y el fortalecimiento de los medios de vida





Uno de los logros más destacados del período 2021-2025 fue la reducción de la pobreza en las zonas de minorías étnicas y montañosas a un ritmo superior al promedio nacional. En numerosas localidades, el ingreso per cápita registró aumentos significativos y varios indicadores superaron las metas establecidas.
Paralelamente, la infraestructura rural experimentó mejoras notables y los servicios sociales básicos como salud, educación, agua potable e información se ampliaron progresivamente, llegando con mayor cobertura a comunidades remotas.
Tras la reorganización de los gobiernos locales en dos niveles (1 de julio de 2025), alrededor de 1.719 de las 2.621 comunas del país (65,6%) reúnen las condiciones para cumplir los estándares de nueva ruralidad del período 2021-2025. De ellas, se prevé que 362 alcancen el nivel de nueva ruralidad avanzada y 59 el de nueva ruralidad modelo.
Según el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente
La estructura económica rural mostró una evolución positiva, con una creciente diversificación de los medios de vida y una disminución gradual de la dependencia de la producción pequeña y fragmentada. Sectores emergentes como la transformación digital, la economía verde, la protección ambiental, la igualdad de género, el turismo rural, la formación profesional y el empleo sostenible comenzaron a desarrollarse de forma más concreta, en consonancia con las condiciones locales y los compromisos internacionales en materia de desarrollo sostenible y equidad de género.
De manera paralela, la reestructuración del sector agrícola, vinculada al desarrollo de la economía rural, se implementó de forma coordinada y focalizada. La agricultura mantuvo un crecimiento estable, con una media anual cercana al 3,18%. En 2024, las exportaciones agropecuarias, forestales y pesqueras alcanzaron los 62,5 mil millones de USD, una cifra récord que contribuyó de manera significativa a la seguridad alimentaria y a la estabilidad macroeconómica.
Numerosas localidades consolidaron zonas de producción de mercancías a gran escala, vinculadas a áreas de materias primas y a sistemas logísticos. En este contexto, el programa “Cada comuna, un producto” (OCOP) se mantuvo como un eje clave, generando valor añadido y promoviendo enfoques innovadores para el desarrollo de la economía rural.
La formación profesional de la mano de obra rural se organizó de manera flexible y en estrecha vinculación con las necesidades de empresas, cooperativas y del mercado laboral. Muchos cursos se impartieron directamente en los centros de producción, lo que permitió mejorar las competencias, ampliar los medios de vida y fomentar el emprendimiento agrícola, especialmente entre los jóvenes.



Las acciones de protección ambiental y mejora del paisaje rural también registraron avances significativos. A mediados de 2025, el 87,5% de las comunas cumplía los criterios de medio ambiente y seguridad alimentaria, y el 100% desarrollaba actividades de sensibilización sobre protección ambiental y adaptación al cambio climático, contribuyendo a la construcción de un entorno rural verde, limpio, seguro y sostenible.
En el ámbito del bienestar social, cerca de 134.000 trabajadores procedentes de hogares pobres, casi pobres o recientemente salidos de la pobreza recibieron apoyo efectivo para su inserción laboral, superando las metas previstas. Asimismo, alrededor de 90.000 hogares fueron beneficiados con asistencia para la construcción o reparación de viviendas, en el marco del movimiento nacional para la erradicación de las casas precarias.




En las zonas habitadas por minorías étnicas y regiones montañosas, tras más de tres años de implementación, el programa permitió eliminar 42.567 viviendas temporales o deterioradas, con una inversión total de 64,8 mil millones de USD, equivalente al 230% del plan previsto. Se atendieron múltiples necesidades esenciales, como tierra para vivienda y producción, acceso al agua potable, alimentos y alfabetización. Paralelamente, se ejecutaron 403 proyectos de desarrollo productivo basados en cadenas de valor, con la participación de 817 empresas y cooperativas, que contribuyeron de manera decisiva al fortalecimiento de los medios de vida y a la reducción sostenible de la pobreza.


Gracias a estos resultados, Vietnam continúa siendo reconocido por la comunidad internacional como un referente en reducción de la pobreza y desarrollo rural, en estrecha articulación con la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)./.



