El río Rojo, eje paisajístico, ecológico y cultural de Hanoi
LongForm - Ngày đăng : 09:56, 08/10/2026
De río dedicado principalmente al control de inundaciones y frontera natural entre distintas zonas urbanas, el río Rojo está siendo redefinido por Hanoi como un eje estratégico de su Plan General, con una visión a 100 años.
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El río Rojo, eje paisajístico, ecológico y cultural de Hanoi
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De río dedicado principalmente al control de inundaciones y frontera natural entre distintas zonas urbanas, el río Rojo está siendo redefinido por Hanoi como un eje estratégico de su Plan General, con una visión a 100 años.
Con más de 120 años de historia, el puente Long Bien destaca por su arquitectura, fruto del intercambio cultural entre Vietnam y Occidente, y por su valor como testimonio histórico. Es uno de los símbolos de la capital y motivo de orgullo para los habitantes de Hanoi. (Foto: VNA)
El espacio de ambas orillas integrará la prevención de inundaciones con la conservación de los ecosistemas, la protección del patrimonio cultural, la reorganización urbana y la ampliación de los espacios públicos, devolviendo al río un papel central en el desarrollo de la capital.
Convertir el río en el centro de la ciudad
El río Rojo dio forma a la antigua Thang Long, la histórica capital que hoy es Hanoi, y ha sustentado durante siglos la vida de sus habitantes. Sus orillas conservan pueblos antiguos, aldeas artesanales, vestigios históricos, embarcaderos y llanuras aluviales vinculados al desarrollo de la capital. Sin embargo, la complejidad del cauce y las exigencias de protección frente a las inundaciones hicieron que la ciudad creciera prácticamente de espaldas al río. El sistema de diques, además de protegerla, creó una distancia física y funcional entre el tejido urbano y el espacio fluvial.
Vídeo: Río Rojo, principal eje paisajístico, ecológico y cultural de la capital. (Fuente: VNA)
Por ello, el espacio ribereño aún no ha logrado aprovechar plenamente su ubicación estratégica y su potencial. Amplias zonas de ambas orillas siguen careciendo de infraestructura y de una planificación paisajística coherente, mientras que parte de la población mantiene condiciones de vida difíciles. Al mismo tiempo, los valores ecológicos, culturales y paisajísticos del río todavía no se han integrado de manera efectiva en el desarrollo de la ciudad.
El nuevo Plan General de Hanoi plantea cambiar esta situación y define el río Rojo como el principal eje paisajístico, ecológico y cultural de la capital, conectado con su área metropolitana, el delta del río Rojo y las regiones de tierras medias y montañosas del norte. El espacio de ambas orillas, con una superficie orientativa de unas 11.000 hectáreas, se proyecta como un importante eje paisajístico, de servicios, financiero y cultural.
Perspectiva del proyecto del Bulevar Paisajístico del Río Rojo en Hanoi. (Foto: VNA)
El arquitecto Tran Ngoc Chinh, presidente de la Asociación de Planificación y Desarrollo Urbano de Vietnam y exviceministro de Construcción (Fuente: VNA)
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La principal novedad es elevar el río Rojo a la categoría de eje estratégico para conectar los espacios arquitectónicos, económicos y urbanos de ambas orillas y favorecer la creación de parques, zonas verdes, espacios acuáticos y áreas de ocio.
Según el experto, varios planes anteriores también buscaban orientar Hanoi hacia el río, pero sin lograr cambios significativos. El nuevo enfoque, en cambio, integra el espacio fluvial en una estructura más amplia que, además de garantizar el drenaje y el control de inundaciones, conecta los principales polos de desarrollo, amplía el espacio urbano hacia el norte y crea un nuevo centro paisajístico para la capital.
A medida que se complete la red de puentes y vías de transporte, el centro histórico, el espacio de Co Loa y las zonas de desarrollo del norte podrán quedar integrados en un mismo conjunto urbano. El río, hasta ahora situado “a espaldas” de la ciudad, podría convertirse en su nuevo frente paisajístico, concentrando actividades culturales, turísticas, de servicios y de encuentro comunitario.
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Esta transformación ofrece una oportunidad para definir la nueva imagen arquitectónica de Hanoi en el siglo XXI. El proyecto no debe reducirse a una gran vía de transporte, sino crear un amplio eje paisajístico integrado con ecosistemas ribereños, parques, jardines, plazas y edificios emblemáticos.
El arquitecto Pham Thanh Tung, jefe de la Oficina de la Asociación de Arquitectos de Vietnam
Este enfoque permite definir claramente las zonas de protección estricta, las de uso flexible y las destinadas al desarrollo urbano. Las riberas, por tanto, no deben considerarse reservas de suelo para futuras construcciones, sino parte esencial del ecosistema y del sistema de drenaje y control de inundaciones. Cualquier intervención debe adaptarse a la dinámica del cauce y evitar franjas continuas de hormigón que separen la ciudad del agua.
Las autoridades de Hanoi consideran estratégico el proyecto de la gran avenida paisajística del río Rojo, no sólo como una obra concreta, sino como orientación para renovar y desarrollar todo el espacio fluvial y generar nuevos impulsos para el desarrollo urbano, los servicios, la cultura, el turismo, las finanzas y la innovación, además de mejorar la calidad de vida de la población.
Preservar el corredor de inundaciones y el patrimonio cultural
El valor del río Rojo reside tanto en su paisaje natural como en su función de equilibrio ecológico. En un contexto de creciente urbanización, escasez de espacios verdes, contaminación y fenómenos meteorológicos cada vez más impredecibles, las riberas, humedales y corredores verdes constituyen zonas de amortiguamiento esenciales para la ciudad.
La llanura aluvial del río Rojo desempeña un papel importante en el corredor de drenaje y control de inundaciones de la capital. (Foto: VNA)
Por ello, el desarrollo del espacio fluvial debe partir de la seguridad frente a las inundaciones. Las autoridades han revisado la planificación integral y sus impactos regionales, así como los aspectos hidrológicos y geológicos, la cota del terreno, el drenaje, el dragado y las soluciones para regular el nivel del agua.
Toda planificación debe garantizar la estabilidad de los diques y mantener los corredores y áreas de evacuación de aguas aprobados. Las infraestructuras, parques, zonas verdes, puertos y sistemas de transporte fluvial deben diseñarse sobre bases científicas y prácticas, adaptarse al cambio climático y asegurar un funcionamiento seguro y sostenible a largo plazo.
Este enfoque demuestra que desarrollar las zonas ribereñas no significa maximizar el uso del suelo para la construcción. Los expertos subrayan el principio de “adaptarse a la naturaleza”, respetando el relieve, la geomorfología y los procesos de sedimentación y erosión. La estructura “río-riberas-ciudad” debe mantenerse: el cauce garantiza el flujo del agua; las riberas funcionan como espacios ecológicos capaces de absorberla y acoger actividades flexibles; y las zonas urbanas se desarrollan de forma limitada y acorde con las condiciones hidrológicas.
Con una planificación adecuada, las islas y riberas pueden convertirse en parques ecológicos, senderos peatonales y ciclovías, áreas deportivas y espacios comunitarios. Esto permitiría acercar a los habitantes al río, ampliar las zonas verdes y espacios acuáticos y mejorar el microclima urbano.
Junto con su valor ecológico, el río Rojo es, además, un “museo vivo” de Thang Long-Hanoi. Sus orillas conservan aldeas artesanales, lugares históricos, festivales, espacios de culto y formas de vida comunitaria transmitidas durante generaciones. La aldea alfarera de Bat Trang, los antiguos embarcaderos y los espacios de cultivo tradicionales forman parte de una identidad que ningún desarrollo urbano puede reemplazar.
A lo largo del río Rojo se conserva un espacio que refleja las múltiples capas de cultura, historia y formas de vida de los habitantes de Thang Long-Hanoi. (Foto: VNA)
La renovación del espacio fluvial debe ir acompañada, por tanto, de la identificación, revisión y protección de los distintos valores patrimoniales. De este modo, la modernización no borrará las huellas históricas del río. En lugar de crear una franja urbana homogénea, la planificación debe preservar la estructura de las aldeas, los puntos de acceso y las vistas al río, los espacios festivos, los oficios tradicionales y la memoria comunitaria. Estos valores pueden integrarse en rutas fluviales, recorridos culturales y espacios creativos, convirtiendo el patrimonio en un recurso para el desarrollo sin perder su autenticidad.
El arquitecto Pham Thanh Tung subrayó que la nueva imagen del río Rojo debe surgir de su propio ecosistema e historia. Las nuevas construcciones pueden convertirse en elementos destacados, pero sin dominar el paisaje, ocultar el patrimonio ni romper la relación entre las comunidades y el río. Cada zona debe contar con soluciones propias, en lugar de aplicar un mismo modelo arquitectónico a todo el corredor.
Si se aplican eficazmente los principios de seguridad frente a las inundaciones, preservación cultural, transparencia en la planificación y garantía de los medios de vida, el río Rojo podrá convertirse en un gran espacio público de Hanoi, conectando ambas orillas y los principales polos de desarrollo. El río que dio forma a Thang Long continuará así desempeñando un papel estructurador como principal eje paisajístico, ecológico y cultural y como nuevo símbolo del desarrollo de la capital./.
El puente Nhat Tan, cuya construcción comenzó en 2009 y terminó en 2015, es el más largo de Hanoi sobre el río Rojo. (Foto: VNA)